Tenemos a Vega una joven que deja su cuidad, Nueva York, para irse unos días a junta su madre, su nuevo marido y su hermano pequeño. La relación con ellos no es ni de lejos la normal entre una familia. Vega es una persona muy terca, un poco cerrada pero que cuando quiere y saca todo su amor, tiene el corazón más grande del mundo. Al principio es verdad que me costó un poco entenderla y no congenié del todo con ella, pero según pasaba las páginas me fue gustando más y más. Su pasión es pintar y quiere tener una buena relación con la gente que le rodea.
Después tenemos a Simon que sí, que me conquistó desde el primer momento. Cosa que esperaba. También es una persona soñadora, quiere abrir una consulta de fisioterapia, pasa unos días con su abuelo y su pasado no es el más deseado ya que ha sufrido bastante pero ha sabido vencer a toda la oscuridad y ser feliz. Tiene esa cualidad de ver el lado bueno aunque a veces se le escapa. Ayuda a todo el mundo y él también tiene un corazón que no le cabe en el pecho.
Como bien dice la sinopsis, estas dos personas no tienen nada en común pero el amor es así. Las cosas entre ellos no empiezan bien, pero habrá una sorpresa que los hará recapacitar y volver al pasado. Es una pareja que tarda su tiempo en ceder a los sentimientos porque los dos son un poco raros. Vega sobre todo y las cosas van con calma. Cosa que al principio me costó un poco avanzar pero cuando le cogí carrerilla a la novela no pude parar.